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Sembramos Flores en otoño e invierno.

¿Sabías que en otoño e invierno también podemos tener flores?
¿Quién dijo que las flores son solo de primavera?

Las flores nos hacen felices. Y no es solo una frase linda o poética: tiene base real en cómo funciona nuestro cerebro.
Las flores alimentan nuestra mente, nuestros ojos y nuestro corazón. Estar rodeada de flores en la huerta o en el jardín, incluso en los meses fríos, genera una sensación de bienestar difícil de explicar con palabras.

Y si esas flores son el resultado de una siembra —de una pequeña semilla puesta por tus propias manos— la experiencia se vuelve todavía más profunda. Hay orgullo, hay paciencia, hay cuidado… y hay recompensa.

Qué pasa en el cerebro cuando sembramos y vemos florecer

Cuando sembramos, cuidamos y finalmente vemos crecer una planta, nuestro cerebro activa el sistema de recompensa. Este sistema es el mismo que se enciende cuando logramos algo importante después de un esfuerzo sostenido.

En ese proceso se libera dopamina, un neurotransmisor asociado al placer, la motivación y la sensación de logro.
Pero lo interesante es que no se libera solo al ver la flor abierta:

  • se libera cuando sembramos

  • cuando vemos brotar la semilla

  • cuando notamos que la planta está fuerte

  • cuando aparecen los primeros pimpollos

Es decir, la huerta y el jardín nos recompensan durante todo el proceso, no solo al final.

Por eso la huerta y la jardinería es considerada una actividad profundamente terapéutica:
nos conecta con el presente, baja los niveles de estrés, ordena los pensamientos y nos devuelve una sensación de control sano y real. Algo crece porque estuvimos ahí, acompañando.

Ver florecer algo que sembraste, soñaste y esperaste es una recompensa emocional auténtica, sin pantallas, sin filtros y sin apuros.

El valor del frío: la vernalización

Muchas flores que se siembran en otoño e invierno necesitan atravesar un proceso natural llamado vernalización.
O, como decimos en la huerta y el jardín: “chupar frío”.

Este período de bajas temperaturas no debilita a la planta, sino que:

  • fortalece el sistema radicular

  • estimula una estructura más compacta

  • prepara a la planta para una floración más intensa

Gracias a este descanso frío, cuando la primavera empieza a llegar, estas plantas nos regalan flores más grandes, más resistentes y llenas de vida.

En climas como el de Neuquén, este proceso ocurre de forma natural y da como resultado plantas increíblemente fuertes, tanto en huerta como en jardín.

Las flores: aliadas estratégicas en la huerta y el jardín

Las flores no solo embellecen los espacios. En la huerta cumplen un rol clave en el equilibrio del sistema.

Las flores:

  • atraen polinizadores como abejas y mariposas

  • confunden plagas con sus aromas

  • funcionan como refugio de insectos benéficos

  • protegen y acompañan a las hortalizas

Una huerta con flores es una huerta viva, diversa y resiliente.
Y un jardín con flores sembradas a conciencia es un espacio que cuida tanto al ecosistema como a quien lo habita.

Flores que podés sembrar a partir de febrero

Estas son algunas flores ideales para comenzar a sembrar en otoño–invierno, tanto en huerta como en jardín:

  • Centaurea (Centaurea cyanus)

  • Iberis (Iberis umbellata)

  • Aliso (Lobularia maritima)

  • Caléndula (Calendula officinalis)

  • Escabiosa (Scabiosa atropurpurea)

  • Nigella (Nigella damascena)

  • Alelí (Hesperis matronalis)

  • Lupino (Lupinus polyphyllus)

  • Clavel (Dianthus caryophyllus)

  • Clavelina (Dianthus barbatus)

  • Manzanilla (Matricaria chamomilla)

  • Conejito (Antirrhinum majus)

  • Pensamiento (Viola × wittrockiana)

  • Lino rojo (Linum grandiflorum)

  • Lino azul (Linum perenne)

  • Aquilegia (Aquilegia vulgaris)

  • Amapola (Papaver somniferum)

  • Arvejilla (Lathyrus odoratus)

  • Verbena (Verbena officinalis)

  • Coqueta (Bellis perennis)

Estas  variedades son solo una pequeña muestra de toda la belleza que podemos cultivar durante los meses fríos.

Sembrar hoy también es cuidar la mente

Sembrar en otoño e invierno es un acto de confianza y de autocuidado.
Es elegir seguir creando, incluso cuando afuera parece que todo se apaga.

En Siembra Feliz tenemos a la venta las semillas de todas estas flores y muchas más, pensadas para que tu huerta y tu jardín sean refugios de color, vida y bienestar durante todo el año.

Porque la naturaleza no se detiene.
Y cuando sembramos, nuestro cerebro tampoco: se ordena, se calma y florece.

 

El momento de sembrar tus sueños es ahora.